Hay abrazos que llegan tarde, pero llegan… Durante 24 años, doña Ana Isabel de 80 años esperó este momento.
Su hijo Minor salió de su casa en La Uruca, en julio del 2002, cuando tenía 35 años y desde entonces, su familia no volvió a saber de él.
Pero su madre nunca dejó de buscarlo, cada año hizo la Romería, visitó templos en Roma, Colombia, México, República Dominicana y hasta en Tierra Santa, y pidió siempre lo mismo: encontrar a su hijo.
Y este año, después de visitar a La Negrita, la historia comenzó a cambiar.
Su nieta publicó en redes sociales la única fotografía que tenían de Minor, con la esperanza de encontrar alguna pista, fue así como la publicación llegó hasta La Fortuna y lo reconocieron.
Él trabajó en ese distrito sancarleño como bartender y salonero, y luego por 8 años vivió en condición de calle.
Minor, ahora de 59 años, recibió ayuda de la Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna, y lo trasladaron a la Casa de Refugio Emmanuel.
Ahora él tiene una nueva vida y espera disfrutar esta oportunidad, además, recomienda a la población nunca involucrarse en vicios.
Pero la historia tenía otro reencuentro pendiente, Minor también volvió a ver a su hija Verónica, a quien no veía desde que ella tenía 12 años.
Después de 24 años de espera, una madre recuperó a su hijo y un padre volvió a encontrarse con su hija.
La Casa de Refugio Emmanuel necesita alimentos, colchones, ropa para hombre e implementos de uso personal para continuar ayudando a personas en condición de calle o con problemas de adicción, si usted quiere realizar una donación puede coordinarla al número al 8357-6207.






